A veces uno se encuentra en un dilema en el que el amor difiere con la razón: Ese momento en el que el corazón siente algo, pero la razón sabe que no está bien... donde, pese a querer evitarlo, uno termina siendo la victima de una situación generada por su mismo corazón.
Querer a una persona (amor) que no se debe querer (razón) es una situación sumamente complicada -si se entiende por un querer cercano a amar- donde se está inmerso en un mundo de preguntas en donde nunca se llega a la respuesta, y que causa impotencia al saber que aunque uno salte, grite o llore no podrá hacer nada por hacer posible ese querer.
No, no hay que confundirlo con enamorarse: solo es querer, ya que para estar enamorado se necesita que la otra persona sienta el mismo tipo de querer: cercano a amar -viene de en-amor-a-dos-. Tampoco hay que creer que se quiere a la persona equivocada, puesto que si se llegó considerar que uno la quiere es porque realmente es especial para uno.
Lo peor que puede ocurrir es que ese "querer" se empiece a sentir por un amigo, con el cual solo se puede conformar con seguir siendo su eso: su amigo, pese a que eso implique tener que ver, escuchar y leer cosas que no hacen más que hacerte dar cuenta que nunca podrá llegar a sentir más que eso: un querer amical...