¡Oh literatura! Tú que ayudas a
los que sufren males de amor, ayuda a este chico a liberarse de los pesares que genera ese cruel sentimiento disfrazado.
Déjame contarte, oh diosa de los angustiados,
los pesares de un chico singular, con quien el destino se había ensañado.
Era un chico soñador, que tenía la ilusión que apareciera su pareja soñada cuando menos lo esperara. No había tenido una buena experiencia con el amor; sin embargo, aun creía en ese sentimiento que lo transportaba a un mundo paralelo.Pese a creer en el amor, tenía miedo de enamorarse, pues sabía que ese sentimiento, más que causarle felicidad, le traía dolor y sufrimiento; por ello prefería ilusionarse con personas que no conocía porque sabía que nunca iban a poder hacerle daño.
Un día, él me dijo que estaba confundido... sí, esa es la palabra que lo describía: lo pude comprobar después de lo que me contó y yo escribo a continuación...
Un día su amiga le dijo que había conocido a un chico muy parecido a él, lo cual lo dejó muy intrigado, pues él estaba en un territorio hostil, donde debía ser alguien que no era, y creía que al fin podía haber encontrado a alguien... ella no quiso decirle a quién se refería, pero él poco a poco fue averiguando más sobre él hasta que descubrió de quién se trataba.
El destino parecía haber sido bueno con él al haber podido concretar el encuentro entre ellos, pero lo que no sabía era que no había hecho más que engañarlo al estarle preparando una trampa.
Sí... al comienzo parecía que iban a ser muy bueno amigos, pero nuevamente el destino lo atacó en lo que ya sabía que era su punto más débil: el corazón, al hacer que sintiera algo más que amistad por esa persona con quien no podría estar...