Ayúdame, oh literatura

¡Oh literatura! Tú que ayudas a los que sufren males de amor, ayuda a este chico a liberarse de los pesares que genera ese cruel sentimiento disfrazado.
Déjame contarte, oh diosa de los angustiados, los pesares de un chico singular, con quien el destino se había ensañado.
Era un chico soñador, que tenía la ilusión que apareciera su pareja soñada cuando menos lo esperara. No había tenido una buena experiencia con el amor; sin embargo, aun creía en ese sentimiento que lo transportaba a un mundo paralelo.
Pese a creer en el amor, tenía miedo de enamorarse, pues sabía que ese sentimiento, más que causarle felicidad, le traía dolor y sufrimiento; por ello prefería ilusionarse con personas que no conocía porque sabía que nunca iban a poder hacerle daño.
Un día, él me dijo que estaba confundido... sí, esa es la palabra que lo describía: lo pude comprobar después de lo que me contó y yo escribo a continuación...
Un día su amiga le dijo que había conocido a un chico muy parecido a él, lo cual lo dejó muy intrigado, pues él estaba en un territorio hostil, donde debía ser alguien que no era, y creía que al fin podía haber encontrado a alguien... ella no quiso decirle a quién se refería, pero él poco a poco fue averiguando más sobre él hasta que descubrió de quién se trataba.
El destino parecía haber sido bueno con él al haber podido concretar el encuentro entre ellos, pero lo que no sabía era que no había hecho más que engañarlo al estarle preparando una trampa.
Sí... al comienzo parecía que iban a ser muy bueno amigos, pero nuevamente el destino lo atacó en lo que ya sabía que era su punto más débil: el corazón, al hacer que sintiera algo más que amistad por esa persona con quien no podría estar...

¿Por qué?

A veces uno se encuentra en un dilema en el que el amor difiere con la razón: Ese momento en el que el corazón siente algo, pero la razón sabe que no está bien... donde, pese a querer evitarlo, uno termina siendo la victima de una situación generada por su mismo corazón.
Querer a una persona (amor) que no se debe querer (razón) es una situación sumamente complicada -si se entiende por un querer cercano a amar- donde se está inmerso en un mundo de preguntas en donde nunca se llega a la respuesta, y que causa impotencia al saber que aunque uno salte, grite o llore no podrá hacer nada por hacer posible ese querer.
No, no hay que confundirlo con enamorarse: solo es querer, ya que para estar enamorado se necesita que la otra persona sienta el mismo tipo de querer: cercano a amar -viene de en-amor-a-dos-. Tampoco hay que creer que se quiere a la persona equivocada, puesto que si se llegó considerar que uno la quiere es porque realmente es especial para uno.
Lo peor que puede ocurrir es que ese "querer" se empiece a sentir por un amigo, con el cual solo se puede conformar con seguir siendo su eso: su amigo, pese a que eso implique tener que ver, escuchar y leer cosas que no hacen más que hacerte dar cuenta que nunca podrá llegar a sentir más que eso: un querer amical...

Sin Felicidad

Cuando me asomé, encontré al chico que veía con frecuencia, pero del cuál no conocía mucho. Cunado lo vi detenidamente pude apreciar que su rostro frío y sin expresión era ajeno a lo que su mirada expresaba...
Le pregunté si se sentía bien, él enseguido agachó la cabeza y pude ver una lágrima caer, con lo cual confirmé mis sospechas. Le dije que podía confiar en mí y que, pese a que nunca habíamos mantenido una conversación, quería que me cuente lo que lo hacía sentir mal para poder ayudarlo a sentirse mejor; él levantó la mirada y me mostró una tímida sonrisa.
Él me dijo que no encontraba la felicidad, porque lo reprimían. Me contó que tenía muchas frustraciones... quería ser escritor, pero su padre no lo dejaba porque decía que no era fructífero; y mucho menos lo apoyaba en su afición al voley.
Le dije que en el futuro podía llegar a conseguir todo lo que quisiera por sus propios medios y que por ahora se preocupara por estudiar y graduarse, que era el primer paso para alcanzar sus sueños. Me dijo que lo sabía, pero se sentía incompleto porque quería conocer el mundo, quería tener a alguien a su lado.... Le pregunté por qué no tenia enamorada, a la que respondió con una sola frase acompañada de una sincera y, a la vez, temerosa mirada: soy gay. Le sonreí y le dije que no tenía porqué ponerse así, ya que todas las personas son diferentes, que no había porqué sentirse retraído al confesar lo que era.
Levantó la mirada y con una sollozante sonrisa me dijo que el lo sabía, pero que nadie en su familia lo aceptaría así, salvo su mamá, quien lo aceptaba tal cual era; asimismo me contó que parte de la culpa de terminar con la persona que amaba fue también su papá, pues por el no pudo hacer muchas de las cosas que le hubiera querido hacer cuando estaba con su enamorado. Lo interrogué acerca de por qué no vivía con su mamá y, con ello, volvió a acongojarse... me dijo que se avergonzaba de sí mismo y que él mismo se daba repugnancia. Le pregunte el porqué y me dijo que había hecho lo que ninguna persona buena haría: negar a su madre y hermana.
Le pedí que me cuente acerca de ello. Me contó que había vivido con su mamá, pero no la había pasado bien porque tenía limitaciones y que cuando pudo decidir entre vivir con ella o su papá, lo eligió a él; sin embargo, su papá al comienzo le daba todo lo material que él quería, pero nunca le pudo dar el amor que su mamá le dio; además me dijo que fue él quien lo motivó a que negara a su madre y a quien caricaturizó para que sintiera vergüenza de ella.
Se sentía decepcionado de sí, pues recién, cuando su padre ya no le podía dar lo que quería (material), se dio cuenta que solo le daba frustraciones e infelicidad, al saber que nunca aceptaría lo que él era. No podía volver con su mamá, ya que ella no podía mantener a un hijo más debido a su condición y su papá era casi imposible que quisiera o pudiera darle una pensión.... al menos con viviendo con él no la pasaba mal y, si bien no hacía nada por hacerlo feliz, su familia se encargaba de darle una alegría falaz.
Se encontraba así, pues no podía con todos sus problemas: tenía que vivir en un campo de batalla que había en su casa por una herencia que aún no llegaba; no sabía si su papá iba a poder pagar la universidad o ilusión, donde el único afectado era él; tenía que ocultar sus verdaderos gustos y sueños, pues sabía que no iban a ser aceptados por los demás; tenía que aparentar ser alguien frente a la mayoría: ser uno para unos y otro para otros, solo su mejor amiga conocía toda la verdad.
Me dijo que quería morir, pues no podía con todo; sin embargo, no tenía la valentía de hacerlo. Mientras me contaba todo ello, yo lo escuchaba atentamente y entendía sus pesares, tal como si los hubiera escuchado antes.
Al final, me dijo que solo esperaba el qué pasaría, debido a qué se sentía impotente de poder solucionar sus problemas. Cuando le dije que contara conmigo, me llegó una invitación para una video-llamada: era mi mejor amiga. Cuando quise presentárselo ya no estaba, se había perdido en una sola mirada...