El Primer Día Sin Ti

Es de madrugada y no puedo dormir, pues no dejo de pensar en ti. Escucho, bajo las sábanas, las canciones que sincronizaste en mi iPod y con la ayuda de una lámpara escribo en mi libreta una serie de pensamientos que vienen a mí conforme escucho tus canciones.
Una lágrima asoma y, aunque trato de evitarlo, empieza el llanto provocado por una serie de recuerdos me empiezan a atormentar. Uno de ellos es la de esa soleada tarde de mayo en la cual nos confesamos amor mutuo y decidimos emprender juntos esa travesía que sabíamos no iba a ser fácil.Ahora es una fría noche de junio y mi mundo formado de sueños se diluye en lo simplemente eran: sueños. Desde el principio sabíamos que esto iba a llegar a su fin, pero no me atrevía a pensar en aquel día, pues tenía la esperanza que juntos íbamos a hallar la solución; sin embargo, no contaba con que los temores que yo tenía al comienzo, se iban a invertir, ya que ahora eres tú quien me pides un tiempo para aclarar tu mente... tiempo que para mí se convierte en eternidad, pues cada minuto pienso en lo que me pude equivocar para que me lo hayas pedido. La única forma que encuentro de desahogarme es escribiendo...  y ya casi he llenado un cuadernillo entero y sigo escribiendo sin descansar. En este momento, ya no siento mi mano pero como mi mente no para, sigo escribiendo. Ahora intento escribir con la mano derecha, y aunque no lo hago tan bien, logro el cometido. Son las 4 de la madrugada y por fin un bostezo anuncia la llegada del sueño. Espero soñar con algo que alivie el dolor que me alberga; aunque sé que será en vano ya que más tarde cuando despierte seguiré viviendo este martirio.Las hojas se terminan y mis sollozos ojos se cierran por momentos; cuando apague la lámpara, espero que se apaguen también mis recuerdos para poder descansar aunque sea por unas horas... de este tormento.